Principios de nuestra respetable LOGIA Consciencia 437

Los miembros de esta Resp. Logia CONSCIENCIA Nº 437, reunidos en la fe común de orientar su pensamiento, intenciones y actitudes en la búsqueda cierta del perfeccionamiento constante, como base de cualquier posible evolución humana, bajo el lema de Ora et Labora, sobre el triple fundamento de CONOCIMIENTO, EXPERIENCIA Y SABIDURÍA y convocando a la toma de CONSCIENCIA de que la continua búsqueda humana, sustentada en el buen juicio de todas sus capacidades naturales latentes, llevan a quienes las desarrollan cabalmente, sin duda ni temor, a la plena y definitiva realización como seres humanos, ciudadanos y masones, constituyen esta logia sobre la base de los siguientes principios:

  • Subordinados a la Omnipotencia de un orden universal al que los masones denominamos Gran Arquitecto del Universo, dedicarán su vida a investigar, estudiar, instruir y emplear a los hermanos en la verdadera esencia encerrada y protegida en las más antiguas tradiciones de la masonería, trasmitidas desde lejanas generaciones y a través de sus principios simbólicos, litúrgicos, filosóficos e iniciáticos y obedeciendo fielmente las Constituciones, Estatutos y Reglamentos Generales de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones, fundamos un Egrégor que se irá fortaleciendo con el tiempo a través de una Poderosa Cadena de Unión que integra y se consolida en todos sus miembros.
  • Los elevados propósitos que justifican la existencia de esta Logia no representan una declaración simplemente formal, es decir, un concepto abstracto que por ser meramente ideal resulte también utópico e impracticable. Sino por el contrario, representan para nosotros, sin distinción de grado o jerarquía, el decidido compromiso de ejercer continuamente, en la propia vida individual, las antiguas y sabias enseñanzas de la Orden.
  • La búsqueda constante de ser buenos hombres, ciudadanos y masones se sustentan en la convicción de que deben volverse conscientes desde el conocimiento y a través de la experiencia individual, en la profundidad del trabajo que en unión, pueda cada hermano efectuar en su vida personal, tomando CONSCIENCIA de ser Uno en Todos. Estando, sin apasionamientos infames, al servicio del BIEN COMÚN como un verdadero eslabón de la extensa cadena de la vida que cada uno representa, es decir, como una completa individualidad, perfectamente diferenciada, única e irrepetible, pero asimismo sabiendo que cada cual es SOSTÉN inseparable de toda la Cadena Universal de la cual forma parte.
  • La búsqueda de cargos, grados, jerarquías sólo importan en el marco de las enseñanzas que ellos mismos guardan en su naturaleza y en el hecho que tales cargos, grados y jerarquías, antes que privilegiar comprometen y responsabilizan a quienes los poseen frente a sus hermanos, frente a la institución y frente a la sociedad.
  • Todo trabajo iniciático es de por sí, un gran círculo que tiene al templo como punto vernal, donde juntamente con sus símbolos, el trabajo ritualístico constituye el eje fundamental de toda la actividad masónica. Por lo tanto cada miembro, sin importar grado y jerarquía, debe ser siempre un auténtico guardián de las tradiciones masónicas, con el propósito de preservarlas intactas, de modo tal que las generaciones futuras de masones puedan abrevar en este enorme océano de conocimiento, encerrado en su profunda y oculta sabiduría. Cumpliendo así los designios de comprometernos, por vía de la iniciación, a ser vehículos conscientes de la tradición ancestral.
  • El ejercicio de la filantropía es un deber imperativo para todos sus miembros y de ningún modo una condición de carácter secundario, que otorgue a la imagen de cada masón una justificación institucional de orden meramente social. Por el contrario, el sentido filantrópico es la resultante del profundo trabajo iniciático que cada uno de los masones realiza en procura de sus propio perfeccionamiento, motivando en su corazón la actitud sincera de dar a la comunidad LO MEJOR DE SÍ. Por esta razón no reconocemos como filantropía ninguna forma de seudo-beneficencia basada en dar a los demás las propias sobras, lo que molesta, lo que envejece y se vuelve inútil y en definitiva, todo tipo de dádiva mezquina y equívocamente interesada.
  • La práctica de la masonería, es en su fundamento el ejercicio pleno de la humanidad, con el objeto de hacer de este mundo y del hombre algo mejor de lo que son, a partir del perfeccionamiento individual CONSCIENTE de cada SER HUMANO. Ello implica el constante esfuerzo de que cada masón sepa forjar sus afectos, de modo tal que las grandes decisiones que afectan a sus vidas, a partir de la transformación interior a que induce el trabajo en Logia, lleguen a ser emanadas por hombres sensibles, cabales, honrados, inteligentes, seguros y firmes, sabiendo que desdeñar los afectos significa esperar humanos incompletos, tibios y sometidos a sus inestabilidades emocionales, las cuales terminan por engendrar, bajo la forma de una torpe ignorancia racionalizante, los grandes males de la humanidad no resuelta, que de tras los velos de una actitud hipócrita siempre terminan por alimentar males como la ambición, el fanatismo, la traición, el odio, etc., los cuales representan, consecuentemente, algunos de los más funestos enemigos de la masonería de todos los tiempos.


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