Algunos comentarios particulares sobre La Masonería

La palabra masón proviene del francés "maçon" que significa "albañil", podemos decir por extensión, "constructor" y es debido a este último concepto fundamental, que la masonería establece su búsqueda filosófica y moral de construcción interior, que cada masón, debe realizar consigo mismo y en completa coherencia con el ideal masónico común de construcción de un mundo cada vez más perfecto.

Para ello, el masón encuentra en cada herramienta de albañilería un símbolo que tiene para él una significación moral y espiritual profundísima y tras el estudio de esas significaciones, establece la base de su filosofía de vida y la medida de su conducta en todas las ramas del quehacer humano en las que se desempeñe.

La masonería, a diferencia de otras sociedades humanas, es una institución iniciática, es decir que cada miembro, para formar parte de ella, debe experimentar una ceremonia especial, de carácter simbólico, en la cual el aspirante celebra, tal como dice Carlos Wilson ex Gran Maestre de la Masonería Argentina "...un pacto consigo mismo, cuya duración es eterna por que está basado en el honor y ya sabemos que tan grande virtud no se acaba ni con la muerte, por que por encima del sepulcro y a través de los tiempos, el honor se prolonga como hado tutelar de generaciones inocentes..."

La masonería no es una organización que pretenda obrar institucionalmente en la sociedad, de hecho, jamás ejercería una acción que fuera motivadora de divisiones y conflictos entre los hombres, su intención es que sus miembros en forma individual sean capaces de llevar encendida la antorcha de la libertad, de la igualdad y de la fraternidad a todos los confines de la tierra, que desde la cualidad de un pensamiento elevado puedan marcar rumbos hacia una visión progresista, pacífica y civilizada del mundo, no solo en el sentido de un mero confort humano sino que el mejoramiento de las condiciones de vida sean también, especialmente, en el orden mental, espiritual y afectivo, promoviendo en el hombre la cualidad de fundar la vida en el respeto mutuo, la tolerancia y el amor al prójimo, a través de la confraternización entre los semejantes, la filantropía, infundiendo el sentido de la piedad sin ingenuidad y de la caridad sin hipocresía.

Ser masón, es para cada miembro de la Orden un factor de inspiración respecto de la vida, del hombre y su capacidad de perfeccionamiento. Un masón se obliga a resolver su existencia de acuerdo a un patrón de conducta inalienable del que no puede evadirse, a riesgo de traicionar los elevados, antiguos y tradicionales principios de la Orden y a todos aquellos hermanos que por el sólo hecho de su condición de masón confían en él de un modo completo y sin la menor reserva. No importan las circunstancias de la vida y la situación en que el masón se encuentre, su estado económico, su situación política y social, siempre es llamado a tomar decisiones honestas con sus principios y determinadas a dejar en claro la altura de su moral y la independencia de su determinación.

Un masón es, en definitiva, un hombre de bien, un Ser Humano dedicado, que puede tener o no profesión, puede poseer una importante fortuna o ser una persona humilde (aunque siempre poseerá una economía definida y suficiente para vivir dignamente) puede ser un comerciante, un profesor de escuela, un médico, un abogado o un ingeniero, un obrero o escritor. Sea quien sea, siempre será un hombre dedicado a trabajar por su bienestar, por el de su familia y por el de su patria, será un ciudadano cabal, respetuoso de las leyes y de la autoridad constituida, de actitud moderada e inteligente aunque no por ello será un pusilánime incapaz de hacer valer sus derechos y de hacer escuchar su voz sincera, prudente y racional, ante cualquier foro que sea con el fin de defender la libertad, la justicia, el honor y el bien.


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